sábado, 8 de octubre de 2011

Prohibición.

Hay prohibiciones y prohibiciones. Prohibiciones que te imponen personas, y prohibiciones que te impone la vida misma.
¿Sabes esa sensación de ``amor´´/``enamoramiento´´ que nunca podrá ser? Pues esa es una de mis mayores prohibiciones, la más llamativa, diría yo.
 Una persona que al hablar te guste TODO lo que diga, sus opiniones, sus pensamientos, su forma de contar cosas, su forma de expresarse, esa forma peculiar que tiene de hablar, y esos tics que a veces tiene que te encantan. Esa persona que cuando estás con ella pasa el tiempo tan rápido que no te da tiempo a verla bien, y cuando te despides, te quedas con ganas de más, te quedas con ganas de abrazarla y darle un beso, como si fuera el último que pudieras darle, un beso con tanta pasión que incluso duela. Esa persona que ves y vas a saludar, y no quieres darle dos besos, en realidad quieres poder saludarla con un beso en los labios, un beso que demuestre lo mucho que la quieres. Una persona con quien deseas que llegue el día siguiente para poder verla otra vez. Para poder tocarla. Poder oler ese perfume que la identifica tanto. Poder ver sus ojos mirando a los tuyos. Poder ver cómo se le mueve el pelo con la brisa. Poder ver cómo esboza esa sonrisa, SU SONRISA, la que tanto te encanta, de la sonrisa que un día te enamoraste, y sigues completamente enamorado. Esa sonrisa, con esos labios a los que quieres besar todo el día. Y esa cara, esa cara tan dulce, y una mirada tan profunda y bonita que pone el primer grano de arena en el fondo de tu corazón, así, hasta hacer una montañita, una montañita tan grande, que no te entrará en el corazón. Y cuando veas que no puedes más, que te duele, que te duele ver a esa persona y no poder decirle que la quieres, que la amas con todas tus fuerzas por que es tu vida, será cuando te des cuenta, de que  en realidad, fue quien puso el primer grano, y quien quieres que ponga el último.

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