Una indecisión clara es poder echarse para adelante. Tener valor para decir las cosas.
Pero yo no tengo valor, no tengo el valor de decir a esa persona que la quiero, y no tengo un par de huevos para coger fuerza y decírselo de una vez.
Es una indecisión el decirlo o no, si se lo dices y dice que sí? Pues es genial, podrías estar con la chica que tanto quieres, con la chica de la que estás enamorado, compartir todo con ella, pasar el tiempo con ella....
Pero, y si dice que no? Todo sería una mierda, pensarías que no vales para nada, que nadie te va a querer nunca, y que estarás solo para siempre. Verla sería extraño, pensarías todo el rato en lo que pasó, y sería incómdo, por que no quedará como una simple anécdota, quedará como una cagada, una de las grandes, de esas que deseas con todas tus fuerzas volver el tiempo atrás para deshacer todo, y no puedes, no puedes volver atrás y tampoco puedes hacer que se olvide de lo ocurrido.
Por eso es una indecisión es una putada, y todo no sería una indecisión si esa persona fuera otra, pero da la casualidad de que ella es una persona equivocada, una persona a la que yo no tendría que querer de esa forma. No puedo hacer esto, no puedo decirle que la amo sin más, no sin asegurarme antes de sus sentimientos, por que estoy seguro de que al menos un poquito me quiere, pero no de la misma forma que yo a ella.
People think I´m strange. I´m only different
domingo, 9 de octubre de 2011
sábado, 8 de octubre de 2011
Prohibición.
Hay prohibiciones y prohibiciones. Prohibiciones que te imponen personas, y prohibiciones que te impone la vida misma.
¿Sabes esa sensación de ``amor´´/``enamoramiento´´ que nunca podrá ser? Pues esa es una de mis mayores prohibiciones, la más llamativa, diría yo.
Una persona que al hablar te guste TODO lo que diga, sus opiniones, sus pensamientos, su forma de contar cosas, su forma de expresarse, esa forma peculiar que tiene de hablar, y esos tics que a veces tiene que te encantan. Esa persona que cuando estás con ella pasa el tiempo tan rápido que no te da tiempo a verla bien, y cuando te despides, te quedas con ganas de más, te quedas con ganas de abrazarla y darle un beso, como si fuera el último que pudieras darle, un beso con tanta pasión que incluso duela. Esa persona que ves y vas a saludar, y no quieres darle dos besos, en realidad quieres poder saludarla con un beso en los labios, un beso que demuestre lo mucho que la quieres. Una persona con quien deseas que llegue el día siguiente para poder verla otra vez. Para poder tocarla. Poder oler ese perfume que la identifica tanto. Poder ver sus ojos mirando a los tuyos. Poder ver cómo se le mueve el pelo con la brisa. Poder ver cómo esboza esa sonrisa, SU SONRISA, la que tanto te encanta, de la sonrisa que un día te enamoraste, y sigues completamente enamorado. Esa sonrisa, con esos labios a los que quieres besar todo el día. Y esa cara, esa cara tan dulce, y una mirada tan profunda y bonita que pone el primer grano de arena en el fondo de tu corazón, así, hasta hacer una montañita, una montañita tan grande, que no te entrará en el corazón. Y cuando veas que no puedes más, que te duele, que te duele ver a esa persona y no poder decirle que la quieres, que la amas con todas tus fuerzas por que es tu vida, será cuando te des cuenta, de que en realidad, fue quien puso el primer grano, y quien quieres que ponga el último.
Suposiciones e injusticias.
Pasemos de ser la persona feliz e inocente que no se entera de nada, a ser el poli malo.
Supongamos que en este momento soy yo quien tiene el control. Yo soy la persona que va a decir si subimos o bajamos, si andamos o paramos, si hablamos o callamos. La persona que decidirá cuándo, cómo, y dónde.
Esa persona que la mayoría de las veces odias, y piensas que te amarga, pero que por algún extraño motivo no puedes dejar de seguir. Esa persona que disfruta haciendo lo que hace, viendo cómo todos hacen lo quiere, manipulando los pensamientos de los demás. Esa persona que sabe que tiene el control, y le gusta, le gusta tener el control, es feliz teniendo el control, por que por fin ha conseguido lo que deseaba. Esa persona que dice de hacer una cosa y tú no puedes, por que sabes que tu madre te regañará.
Pues ahora supongamos que todo vuelve a ser como antes, yo ya no soy el poli malo, tú has vuelto a serlo, y yo retrocedo hasta volver a ser el feliz inocente. ¿Cómo te has sentido mientras has estado en el lugar que he ocupado yo siempre? ¿ Cómo te he hecho sentir? ¿ Como una mierda, verdad? Pues así, así me siento yo, así me he sentido mucho tiempo. Pero ahora, he crecido, he madurado, y tengo la cabeza amueblada. Ahora veo la vida desde otra perspectiva. Ahora, puedo decirte que te jodan. Que os jodan a todos. LUNNIS, no sabéis lo mal que lo pasaba cuando me mandábais a la cama y yo aún no tenía sueño!
Supongamos que en este momento soy yo quien tiene el control. Yo soy la persona que va a decir si subimos o bajamos, si andamos o paramos, si hablamos o callamos. La persona que decidirá cuándo, cómo, y dónde.
Esa persona que la mayoría de las veces odias, y piensas que te amarga, pero que por algún extraño motivo no puedes dejar de seguir. Esa persona que disfruta haciendo lo que hace, viendo cómo todos hacen lo quiere, manipulando los pensamientos de los demás. Esa persona que sabe que tiene el control, y le gusta, le gusta tener el control, es feliz teniendo el control, por que por fin ha conseguido lo que deseaba. Esa persona que dice de hacer una cosa y tú no puedes, por que sabes que tu madre te regañará.
Pues ahora supongamos que todo vuelve a ser como antes, yo ya no soy el poli malo, tú has vuelto a serlo, y yo retrocedo hasta volver a ser el feliz inocente. ¿Cómo te has sentido mientras has estado en el lugar que he ocupado yo siempre? ¿ Cómo te he hecho sentir? ¿ Como una mierda, verdad? Pues así, así me siento yo, así me he sentido mucho tiempo. Pero ahora, he crecido, he madurado, y tengo la cabeza amueblada. Ahora veo la vida desde otra perspectiva. Ahora, puedo decirte que te jodan. Que os jodan a todos. LUNNIS, no sabéis lo mal que lo pasaba cuando me mandábais a la cama y yo aún no tenía sueño!
La razón de muchas de mis alegrías.
Algunas personas piensas que la amistad es un tesoro. Otras personas piensan que todo el mundo puede ser su amigo. Otras piensan que la verdadera amistad se cuenta con menos de 5 dedos. Y yo, yo soy de estas últimas. Yo soy de las personas que piensan que la verdadera amistad se personifica en un largo tiempo, por que al principio es como un diamante en bruto, hay que pulirlo, para que sea un diamante radiante, pues para mi, la amistad es eso. Pienso que es un tándem, si uno deja de pedalear, al otro le cuesta tirar de los dos, no avanza, por lo cual si uno no quiere ser tu amigo, no lo será, nunca. Pero mi caso es al revés, mi caso es genial, es todo lo que yo podría querer. Tengo dos diamantes, lo suficientemente pulidos, y no hace falta que brillen, ni que tengan un gran precio, por que a mi no me importa que a la gente no les parezcan diamantes, pueden verlas como cuarzo o como quieran, pero para mi sí que son diamantes, y son los más valiosos del mundo, por eso, no me desharía de esos dos diamantes en la vida. Son los únicos diamantes que he tenido, y espero tenerlos siempre. Puede que me haga con otro diamante, pero, de momento no quiero, no quiero tener que derrochar tiempo en otros diamantes, por que quiero perder todo el tiempo posible con mis verdaderos diamantes. Y ahora dejémonos de diamantes y vayamos a lo que realmente importa.
Ana, Raquel, Raquel, y Ana, como podríais imaginar sois vosotras, vosotras sois los diamantes.
Son los únicos diamantes que cuando veo, brillan con la luz del Sol, y reflejan su luz por todo el lugar.
La gente no sabe que os tengo, pero no me importa, por que prefiero quedarme ciego con vuestra luz, a que otras personas me quiten uno de los pocos brillos que tiene mi vida, por que vosotras, sois una gran parte de ella. Por que os quiero demasiado, y pienso que en este momento, si no me hubiera encontrado con vosotras, no estaría aquí, escribiendo mi primera entrada cutre de mi blog. Pero así es la vida, unos tienen suerte y otros no. Y yo,... yo soy de los primeros, tengo suerte, por teneros. Así que sí, soy de esas personas que piensan que la amistad es un tesoro también. Un tesoro muy valioso. Un tesoro, con nombres y apellidos.
Ana, Raquel, Raquel, y Ana, como podríais imaginar sois vosotras, vosotras sois los diamantes.
Son los únicos diamantes que cuando veo, brillan con la luz del Sol, y reflejan su luz por todo el lugar.
La gente no sabe que os tengo, pero no me importa, por que prefiero quedarme ciego con vuestra luz, a que otras personas me quiten uno de los pocos brillos que tiene mi vida, por que vosotras, sois una gran parte de ella. Por que os quiero demasiado, y pienso que en este momento, si no me hubiera encontrado con vosotras, no estaría aquí, escribiendo mi primera entrada cutre de mi blog. Pero así es la vida, unos tienen suerte y otros no. Y yo,... yo soy de los primeros, tengo suerte, por teneros. Así que sí, soy de esas personas que piensan que la amistad es un tesoro también. Un tesoro muy valioso. Un tesoro, con nombres y apellidos.
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